Balsapuerto vivió una jornada electoral que terminó marcada por la violencia, el miedo y serios cuestionamientos sobre la seguridad. Un comunicado emitido este 5 de octubre por la Parroquia Santo Tomás del río Paranapura, la Asociación Misioneros de Jesús y la comunidad educativa de la IEP EBR SRE Balsapuerto relata graves hechos ocurridos tras la votación y exige medidas frente a lo sucedido.
Según el documento, al atardecer del día de las elecciones, un grupo de personas habría violentado el portón principal de la institución educativa, ingresado a las aulas utilizadas como locales de sufragio y tomado ánforas y documentos electorales para posteriormente quemarlos en una gran fogata en el patio.
Pero la denuncia va más allá: el comunicado sostiene que algunas de las personas que ingresaron portaban armas y describe un escenario de desorden y caos.
Uno de los puntos que genera mayores interrogantes es lo ocurrido posteriormente con el personal electoral. De acuerdo con el comunicado, después de un par de horas, la responsable del personal de la ONPE habría informado a la directora del colegio que estaban saliendo hacia Yurimaguas porque una patrulla policial había llegado “para rescatarlos”.
La directora habría solicitado que, por lo menos, se coordinara con Seguridad Ciudadana para hacerse cargo de los locales, debido a que estos quedaban en una situación de inseguridad.
¿Quién debía garantizar la seguridad después de retirar al personal electoral? ¿Qué ocurrió con el material electoral y las instalaciones que quedaron expuestas? ¿Existió un plan para impedir que la violencia escalara? Son preguntas que merecen una explicación clara de las autoridades competentes.
El comunicado señala además que el lunes amaneció “con heridos, gente maltratada” y que nadie se habría acercado a prestar ayuda, mientras las personas se retiraban por temor. También informa que un hecho muy parecido habría ocurrido en la Institución Educativa 62027, frente a la Plaza Principal.
Frente a estos acontecimientos, las instituciones firmantes rechazan toda forma de violencia física, psicológica y verbal, expresan su solidaridad con los afectados y exhortan a estudiantes, padres de familia, dirigentes, candidatos, autoridades y líderes a mantener la calma.
También lanzan una advertencia especialmente necesaria en medio de la tensión: evitar la confrontación y no difundir información que no haya sido verificada.
Lo denunciado es suficientemente grave como para que no termine únicamente en un comunicado. Corresponde esclarecer quiénes protagonizaron los ataques, determinar responsabilidades y explicar qué medidas de seguridad fueron adoptadas antes, durante y después de los disturbios.
Balsapuerto necesita paz, pero también necesita respuestas. Porque cuando unas elecciones terminan con ánforas presuntamente quemadas, personas heridas y denuncias de hombres armados, guardar silencio no puede convertirse en la respuesta institucional.
Nota: Los hechos específicos sobre el ingreso al colegio, armas, quema de material, heridos y actuación del personal electoral aquí descritos corresponden a la versión consignada en el comunicado difundido por las instituciones firmantes y requieren corroboración por las autoridades competentes.



