𝐍𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐕𝐢𝐜𝐚𝐫𝐢𝐚𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐘𝐮𝐫𝐢𝐦𝐚𝐠𝐮𝐚𝐬 𝐫𝐞𝐚𝐟𝐢𝐫𝐦𝐚 𝐬𝐮 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐨𝐦𝐢𝐬𝐨 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐜𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥 𝐲 𝐩𝐚𝐬𝐭𝐨𝐫𝐚𝐥 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐈𝐈 𝐀𝐬𝐚𝐦𝐛𝐥𝐞𝐚 𝐄𝐜𝐥𝐞𝐬𝐢𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐀𝐦𝐚𝐳𝐨𝐧𝐢́𝐚 𝐏𝐞𝐫𝐮𝐚𝐧𝐚.

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La delegación clasificada por comisiones, dirigida por Monseñor Jesús María Aristín, Obispo del Vicariato Apostólico de Yurimaguas, participó activamente en la II Asamblea Eclesial de la Amazonía Peruana, espacio que reunió a representantes de diversos vicariatos para días intensos de reflexión, discernimiento y trabajo comprometido.
Al cierre del encuentro, la delegación compartió sus acciones y compromisos, orientados a aportar de manera concreta a la construcción del Plan Pastoral Intervicarial, destacando tres ejes prioritarios:
1. 𝐃𝐢𝐦𝐞𝐧𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐜𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚𝐥 𝐝𝐞𝐥 𝐏𝐥𝐚𝐧 𝐏𝐚𝐬𝐭𝐨𝐫𝐚𝐥.
Se enfatizó que el Plan Pastoral Intervicarial debe tener una clara dimensión intercultural, donde todos los pueblos se sientan representados. Solo en el Vicariato de Yurimaguas se reconocen nueve pueblos originarios, y a nivel amazónico más de 45 pueblos indígenas, cuyas culturas, lenguas y experiencias deben ser recogidas e integradas en el plan pastoral.
2. 𝐃𝐢𝐦𝐞𝐧𝐬𝐢𝐨́𝐧 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐞́𝐭𝐢𝐜𝐚 𝐲 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐫𝐨𝐦𝐢𝐬𝐨 𝐬𝐨𝐜𝐢𝐚𝐥.
El Plan Pastoral no debe perder su dimensión profética, siendo la voz que clama en el desierto. Para ello se identificaron tres campos prioritarios de acción:
• Educación, luchando para que llegue a todos, incluso a las comunidades más alejadas, con un enfoque de caridad y justicia.
• Formación de agentes pastorales, fortaleciendo a laicos y líderes comunitarios que hacen presente a la Iglesia en lugares donde no llegan los presbíteros, debido a la dispersión geográfica de la Amazonía.
• Articulación de comisiones, promoviendo el trabajo conjunto entre las siete comisiones existentes, evitando la fragmentación y logrando mayor impacto pastoral.
𝟑. 𝐀𝐫𝐭𝐢𝐜𝐮𝐥𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐫𝐨𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐯𝐢𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞𝐬 𝐞𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐜𝐨𝐦𝐢𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐬.
Como compromiso final, se propuso activar las comisiones de la Asamblea Intervicarial con representantes visibles en cada vicariato, que permitan una mejor planificación, seguimiento y presentación de resultados concretos. De este modo, el trabajo no quedará solo en documentos, sino que se llevará a la práctica en cada realidad local.
La experiencia vivida reafirma el compromiso de la Iglesia amazónica de caminar unida, con participación activa, corresponsabilidad y una pastoral encarnada en la realidad de los pueblos.

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