
Las imágenes evidencian maquinaria tipo draga operando a orillas del río, campamentos improvisados y enormes montículos de arena extraída del lecho fluvial. La ribera luce removida, con sedimentos acumulados y una clara alteración del entorno natural. En la orilla se observan bultos de arena manchada, presuntamente contaminada con mercurio, lo que representa un grave riesgo para el agua, los peces y la salud de las familias ribereñas.
La actividad sería constante, afectando no solo el cauce del río sino también chacras y zonas agrícolas cercanas. El impacto ambiental es evidente y la preocupación ciudadana crece cada día.
Frente a esta situación que se agrava progresivamente, la población se pregunta:
¿Qué están haciendo las autoridades competentes?
¿Quién fiscaliza estas actividades?
¿Por qué, si el daño es visible, no se ejecutan intervenciones más contundentes?
¿Dónde están las Fuerzas Armadas y las acciones coordinadas del Estado en estos sectores?
También surgen cuestionamientos ciudadanos sobre la transparencia y el compromiso real de algunas autoridades, en medio de denuncias y sospechas de presuntas irregularidades en la gestión pública.
La comunidad exige respuestas claras, fiscalización efectiva y acciones firmes para proteger el río Marañón y el futuro de nuestras comunidades.



