En un importante avance para la autogestión amazónica, la Coordinadora Regional de los Pueblos Indígenas San Lorenzo (CORPI SL) consolidaría un diagnóstico participativo desde las comunidades Awajún de Porvenir y Shawi de Barranquita, en Datem del Marañón. La iniciativa no solo marcaría el inicio del proyecto de gobernanza territorial y resiliencia climática financiado por IWGIA y la Fundación Moore, sino que transformaría el modelo del desarrollo regional: los pueblos originarios dejarían de ser considerados meros receptores de asistencia para asumirse plenamente como sujetos de derecho y verdaderos protagonistas de su propio destino.
La metodología participativa permitiría a las propias asambleas, comités de vigilancia, sabios, jóvenes y lideresas mapear amenazas ambientales como la tala ilegal, evaluar capacidades locales y sistematizar indicadores climáticos ancestrales. Este abordaje garantizaría que las estrategias de conservación respondan directamente a la lectura real de las comunidades sobre sus bosques vulnerables en las cuencas de Barranca y Cahuapanas.
Con un marcado enfoque de género e intergeneracional, el proceso garantizaría el protagonismo de las mujeres indígenas en la toma de decisiones y en la custodia de los saberes tradicionales para la adaptación frente a la crisis global. Asimismo, la participación activa de las federaciones FECIDIB y FECONADIC aseguraría una articulación orgánica en la hoja de ruta comunitariamente trazada.
Este despliegue técnico y político reafirmaría el histórico rol de CORPI SL en la defensa irrestricta de las naciones originarias y la integridad de sus territorios. La organización matriz demostraría que la salvaguarda de la Amazonía requiere respaldar la autodeterminación local, fortaleciendo equipamientos, patrullajes y la transmisión del conocimiento ancestral para salvaguardar la biodiversidad.



